Mensaje de la Gobernadora del Distrito
 

Queridos compañeros y compañeras:

El símbolo del rotarismo conlleva la idea de movimiento continuo y de nuevos comienzos que dependen de la última acción. Me ha tocado hoy tomar la posta y continuar la carrera desde los hitos que han marcado con brillo indeleble quienes me han precedido en la gobernación de este querido Distrito 4400. Agradezco la oportunidad que me han conferido y hago un compromiso conmigo mismo y ante ustedes, de poner todo el ímpetu de mi corazón y las fuerzas de mis manos no sólo para seguir encumbrando el prestigio de nuestro Distrito –que también es el de este amado Ecuador-, sino para mitigar de alguna manera los estragos de la injusticia y del egoísmo que azotan la mayor parte de nuestro planeta.

Los rotarios del mundo no queremos ser ideólogos de utopías y lirismos, ilusos agoreros de un mundo mejor; queremos remangar nuestras mangas, ponernos las botas y bregar en la tarea cotidiana de convertir las palabras en hechos. Y esa es la demanda, el llamado, el desafío que con apremio nos hace el Presidente de Rotary International, Dong-Kurn (D.K.) Lee, a través del lema que ha escogido para este año: “Hagamos los sueños realidad”.

Pero primero tenemos que abrir nuestros ojos, nuestros corazones y nuestras mentes, para ver, palpar y medir la triste realidad que nos rodea. Tenemos que conmovernos ante el analfabetismo, la desnutrición, la pobreza, la desorientación de nuestros adolescentes, la triste luz que asoma a los ojos que no avizoran nada en el mañana, de aquellos que han perdido la capacidad de soñar. D.K. Lee confía en que nosotros responderemos favorablemente a su exhortación de centrarnos en el recurso más valioso de toda comunidad: los niños. Y yo confío en que cada uno de los miembros de los 60 clubes rotarios del Distrito 4400, abrazarán con entusiasmo y honor el cumplimiento cabal de este lema porque tengo la certeza de que los rotarios somos los mejores ciudadanos de mi patria. Hemos tenido el privilegio de una instrucción regular, acceso a atención en salud y a la realización de nuestras metas y perspectivas; tenemos un corazón noble para amar, una mente lúcida que puede crear estrategias y tender puentes, manos honestas y que saben extenderse con generosidad; una inquebrantable vocación de servicio y un anhelo sincero de paz y de equidad. Somos, pues un ejército bien equipado. Los invito a marchar en pos de la consecución de un entorno donde nuestros niños tengan la opción de un crecimiento armónico.

Uno de nuestros lemas permanentes dice: “Se Benefician Más Quienes Mejor Sirven”; y yo los animo, queridos rotarios, a poner todo lo que somos, a dar todo lo que tenemos, a esforzarnos más allá de nuestros límites, porque haciéndolo crecemos integralmente y la paz dejará de ser una quimera. Hagamos los sueños realidad, los niños lo merecen.